El concepto de caos
a menudo puede crear en nosotros una idea negativa, una
visión de desorden en donde la cosas no funcionan bien, en
un mundo en donde lo establecido y lo "correcto" es precisamente
el orden. Si consideramos que el paradigma bajo
el cual siempre hemos crecido es el del orden, entonces es
realmente "caótico", al menos para mi, pensar que el orden
es un desorden armonioso, algo necesario para la continuidad
universal.
Desde el momento en que estamos hablando de establecer
una nueva forma de concebir al mundo, no será fácil
asimilar rápidamente esta visión debido a que se
trata de un nuevo paradigma, es mas, coincido con algunos autores
que señalan que la Teoría del Caos o
Caología no es fácil de entender y muchas
veces sus conceptos pueden confundir mas de lo que intentan
explicar. Desde esta perspectiva trataré de hacer algunas
breves reflexiones con respecto a esta novedosa teoría,
esperando no caer en una confusión que haga un "total
caos" en mis ideas.
Durante mucho tiempo la
noción de que en el Universo
existía un orden total y continuo fue algo innegable, las
teorías
de Newton
veían al mundo como un compuesto de bloques
mecánicos en interrelación, partes separadas de la
realidad que respondían a una causa-efecto. De hecho
nuestra cultura sigue
estando impregnada de este mecanicismo y predictibilidad,
intentamos y nos obsesionamos por predecir cualquier
fenómeno desde una perspectiva reduccionista. ¿A
caso no aprendimos esto con el tradicional método
científico? ¿No es así la forma "correcta"
de ver la realidad?. Desde mi particular punto de vista es
aquí donde surge el nuevo paradigma, al ver a la realidad
como un todo en donde cualquier factor, por pequeño que
parezca, puede afectar el comportamiento
y la evolución de la Naturaleza.
En la Teoría del Caos existen tres componentes
esenciales: El control, la
creatividad y
la sutileza. El control por dominar la Naturaleza es imposible
desde la perspectiva del caos, pactar con el caos significa no
dominarlos sino ser un participante creativo. "Mas allá de
nuestros intentos por controlar y definir la realidad se extiende
el infinito reino de la sutileza y la ambigüedad, mediante
el cual nos podemos abrir a dimensiones creativas que vuelven
más profundas y armoniosas nuestras vidas".
En este sentido se dice que un sistema visto
desde el punto de vista del caos, es decir sistema
caótico, es un sistemas flexible
y no lineal, en donde el azar y lo no predecible juegan un
papel
fundamental. Un ejemplo de sistema caótico podría
ser un río, en donde cada partícula de agua sigue una
trayectoria aleatoria e impredecible que sin embargo no rompe con
la dinámica establecida en el mismo
río. La definición anterior me es mas o menos
clara, sin embargo sigue causando "algún ruido" en mi
concepción la palabra "caótico", sigue siendo aun
muy fuerte y este peso se aligera cuando lo pienso como un
"sistema extremadamente aleatorio".
¿Pero entonces qué es la Teoría del
Caos?, podríamos decir que la Teoría del Caos es
todo lo anterior y mucho mas. Es encontrar el orden en el
desorden y constituye el principal afán de quienes, en los
diversos campos de la Ciencia,
adoptan esta nueva perspectiva
Origen y evolución
| Heri Poincaré, precursor de la Teoría del Caos |
El concepto de Caos ha estado presente en prácticamente toda la historia
de la humanidad, a través de las leyendas que han acompañado a las
distintas civilizaciones antiguas. Como mencionan Briggs y Peat (1994),
“Los pueblos antiguos creían que las fuerzas del caos y el orden
formaban parte de una tensión inestable, una armonía precaria. Pensaban
que el caos era algo inmenso y creativo”. “En una historia cosmogónica
china un rayo de luz pura, yang, surge del caos y construye el cielo
mientras la pesada opacidad restante, yang, configura la Tierra. Yin y
yang, el principio femenino y masculino, luego actúan para crear las
10,000 cosas (en otras palabras todo). Significativamente, se dice que
los principios de ying y yang, aun después de haber emergido, conservan
las cualidades del caos del cual surgieron. Un exceso de ying o de yang
nos devolvería al caos”.
Pero solo fue hasta en 1908, en que el matemático francés Henri Poincaré
(1854-1912) que había ensayado con sistemas matemáticos no lineales,
llega a ciertas conclusiones que, pasado el tiempo, habrían de ser un
importante antecedente histórico y conceptual de la teoría del caos.
Poincaré partió del esquema laplaceano según el cual, si conocemos con
exactitud las condiciones iniciales del universo, y si conocemos con
exactitud las leyes naturales que rigen su evolución, podemos prever
exactamente la situación del universo en cualquier instante de tiempo subsiguiente. Hasta aquí … todo bien, pero, según
Poincaré, ocurre que nunca podremos conocer con exactitud la situación
inicial del universo, y siempre estaríamos cometiendo un error al
establecerla y, aún suponiendo que pudiéramos conocer con exactitud las
leyes que rigen su evolución, nuestra predicción de cualquier estado
subsiguiente también sería aproximada.
Poincaré propuso la siguiente hipótesis: un pequeño error en las
condiciones iniciales, en vez de provocar también un pequeño error en
las últimas, provocaría un error enorme en éstas, con lo cual el
fenómeno se vuelve impredecible. Este efecto multiplicativo del error no
es debido a nuestra ignorancia o a nuestro limitado conocimiento de lo
real, sino a la misma configuración de la realidad, que admite ese tipo
de evoluciones erráticas.
En la década del 60, el meteorólogo y matemático norteamericano Edward
Lorenz, exteriorizó su “perplejidad” ante la imposibilidad de
pronosticar fenómenos climáticos más allá de un cierto número de días,
se propuso a elaborar un modelo matemático para predecir fenómenos
atmosféricos descubriendo que la misma herramienta matemática que
utilizaba estaba fallando: pequeños cambios en las condiciones iniciales
producían diferencias asombrosas (inesperadas, impredecibles) en el
resultado, con lo cual las predicciones meteorológicas a mediano o largo
plazo resultaban imposibles. La tradicional certeza de la matemática no
podía compensar la tradicional incertidumbre de la meteorología, ya que
el virus de la incertidumbre había invadido el mismísimo cuerpo de la
madre de las ciencias exactas.
| Edward Lorenz - Efecto Mariposa |
Si un fenómeno no puede predecirse, ello se debe en principio y como mínimo a una de tres razones:
1. La realidad es puro azar, y no hay leyes que permitan ordenar los acontecimientos.
2. La realidad está totalmente gobernada por leyes causales, y si no
podemos predecir acontecimientos es simplemente porque aún no conocemos
esas leyes.
3. En la realidad hay desórdenes e inestabilidades momentáneas, pero
todo retorna luego a su cauce determinista. Los sistemas son
predecibles, pero de repente, sin que nadie sepa muy bien porqué,
empiezan a desordenarse y caotizarse (periodo donde se tornarían
imposibles las predicciones), pudiendo luego retornar a una nueva
estabilidad.
Las investigaciones -centradas en la tercera posibilidad- comenzaron en
la década del 70: los fisiólogos investigaron porqué en el ritmo
cardíaco normal se filtraba el caos, produciendo un paro cardíaco
repentino; los ecólogos examinaron la forma aparentemente aleatoria en
que cambiaban las poblaciones en la naturaleza; los ingenieros
concentraron su atención en averiguar la razón del comportamiento a
veces errático de los osciladores; los químicos, la razón de las
inesperadas fluctuaciones en las reacciones; los economistas intentaron
detectar algún tipo de orden en las variaciones imprevistas de los
precios. Poco a poco fue pasando a un primer plano el examen de ciertos
otros fenómenos tan inherentemente caóticos y desordenados que, al menos
en apariencia, venían a trastocar la imagen ordenada que el hombre
tenía del mundo: el movimiento de las nubes, las turbulencias en el
cauce de los ríos, el movimiento de una hoja por el viento, las
epidemias, los atascamientos en el tránsito de vehículos, los a veces
erráticos dibujos de las ondas cerebrales, etc.
La auténtica perplejidad pasaría por comprobar el hipotético caso donde
una serie comienza con una secuencia caótica de números, y en
determinado momento se transforma en una serie ordenada.
La Teoria del Caos
o teoría de las estructuras disipativas tiene como su principal
representante en la figura del belga Ilya Prigogine, Premio Nobel de
Química del año 1977 por sus trabajos sobre la termodinámica de los
sistemas alejados del equilibrio.
La teoría del caos plantea que el mundo no sigue el modelo del reloj,
previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos donde el
observador no es quien crea la inestabilidad o la imprevisibilidad con
su ignorancia: ellas existen de por sí. Los sistemas estables, como la
órbita de la tierra alrededor del sol, son la excepción: la mayoría son
inestables, siendo un ejemplo típico el clima.
Para la teoría del caos, los procesos de la realidad dependen de un
enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo
que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los
próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la
tierra.
Las relaciones causa-efecto pueden ser concebidas de varias maneras:
1. Como vínculos unidireccionales: A causa B, B causa C, etc., pero los
efectos resultantes no vuelven a ejercer influencia sobre sus causas
originales; C
2. Como eventos independientes: según esta concepción, no habría ni
causas ni efectos: cada acontecimiento ocurriría al azar e
independientemente de los otros;
3. Como vínculos circulares: A causa B, y B a su vez causa A, es decir,
el efecto influye a su vez sobre la causa, como resultado de los cual
ambos acontecimientos son a la vez causas y efectos.
Se trata de los llamados circuitos de retroalimentación, que pueden ser negativos o positivos.
La teoría del caos, en la medida en que considera que existen procesos
aleatorios, adopta la segunda postura (eventos independientes), pero en
la medida en que reconoce que otros procesos no son caóticos sino
ordenados, sostiene que existen vínculos causales, de los cuales los que
más desarrollará son los circuitos de retroalimentación positiva, es
decir, aquellos donde se verifica una amplificación de las desviaciones.
Las alternativas de la relación causa efecto podrían ser las siguientes:
• Causas y efectos son razonablemente proporcionales
• Una causa pequeña produce un gran efecto;
• Una causa grande produce un pequeño efecto.
El sentido común prescribe una cierta proporción entre la causa y el
efecto: una fuerza pequeña produce un movimiento pequeño, y una fuerza
grande, un gran desplazamiento. Sin embargo, ciertas experiencias
cotidianas y determinados planteos científicos nos obligan a considerar
la posibilidad de algunas excepciones. Examinemos algunos ejemplos de
desproporción cuantitativa -aparente o no- entre causas y efectos:
• Efecto palanca: Un simple movimiento de palanca es una causa pequeña, pero puede producir grandes efectos.
• Efecto gota de agua: Una gota más que agreguemos en la tortura china
de la gota de agua producirá la insanía de quien la recibe.
• Efecto interacción experimental: Donde la acción conjunta de dos
variables, lejos de producir un simple efecto sumativo, pueden generar
un efecto inesperadamente mayor (o menor).
• Los fenómenos de cismogénesis :descritos por Gregory Bateson, y las
escaladas simétricas o las "escapadas" mencionadas por Paul Watzlawick ,
todos fenómenos interpretables en términos de mecanismos de
retroalimentación positiva.
• Mecanismos amplificadores: Von Bertalanffy, el mentor de la Teoría
General de los Sistemas, describe la existencia de mecanismos
amplificadores donde pequeñas causas generan grandes efectos. Al
respecto, cita una distinción entre causalidad de "conservación", donde
hay una proporcionalidad razonable entre las intensidades de la causa y
el efecto, y la causalidad de "instigación", donde la causa actúa como
instigadora o disparadora, es decir, un cambio energéticamente
insignificante provoca un cambio considerable en el sistema total.
• Series complementarias: Hemos ya citado un ejemplo donde un factor
desencadenante pequeño puede desatar clínicamente una psicosis o una
neurosis, o puede sumir a una persona en una profunda crisis.
• La conversión masa-energía: Según lo prescribe el principio de
equivalencia masas-energía de Einstein, una pequeñísima porción de masa,
bajo ciertas condiciones puede liberar enormes cantidades de energía.
• Efecto mariposa.- "El aleteo de una mariposa que vuela en la China puede producir un mes después un huracán en Texas.
Tales categorías de fenómenos tienen tres aspectos susceptibles de ser analizados separadamente:
1. Situación donde pequeñas causas generan grandes efectos,
2. Una situación que no podemos predecir: sabemos que el efecto puede
ser muy grande, pero no podemos saber en que consistirá, ni muchas veces
cuándo, dónde o cómo ocurrirá; y
3. Una situación de descontrol: muchas veces no podemos ejercer un control de la influencia de la causa sobre el efecto.
En lo esencia, la teoría del caos sostiene que la realidad es una
"mezcla" de desorden y orden, y que el universo funciona de tal modo que
del caos nacen nuevas estructuras, llamadas estructuras "disipativas",
propone para el universo un ciclo de orden, desorden, orden, etc., de
forma tal que uno lleva al otro y así sucesivamente tal vez en forma
indefinida.
EXCELENTE...!!!
ResponderEliminarMaravilloso planteamiento de ésta teoría. Muchas gracias!
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